sábado, 8 de diciembre de 2007

10.000 km

Esta mañana al levantarme un pensamiento ha venido a mi encuentro: me he dado cuenta de que en realidad podemos vivir sin casi todo lo que nos rodea, personas incluidas, siempre y cuando cambiemos de entorno y nada nos recuerde a ellas.
La distancia hace el olvido, dicen. Seguramente sea cierto. Lo bonito, sin embargo, sería saber hacerlo sin necesidad de viajar a diez mil kilómetros de distancia. Saber decir adiós a los apegos.