domingo, 27 de julio de 2008

la honestidad y javier

Tarde de domingo pesada, como todas las húmedas tardes de domingo en una ciudad que se envuelve de pereza esperando, sin ánimo pero con paciencia, a que caiga la noche para que pueda llegar el lunes.

Hoy me encuentro mucho más perezosa que de costumbre, quizá porque fui a tomar el sol y noto todavía el calor sobre mi piel, quizá porque –a pesar de estar de vacaciones– mañana mi despertador sonará temprano para lanzarme de cabeza hacia un lunes demasiado complejo.

Estoy leyendo El País Semanal y Javier Cercas me hace reír y pensar. Habla sobre la honestidad, el dinero y la felicidad, términos difíciles de conjugar entre sí pero que llevan a muchos caminos posibles.

En el artículo Javier se pregunta si es posible hablar mal del dinero sin poner cara de cura o sablista e improvisa cuatro respuestas; “la primera: y yo qué sé; la segunda: ante la duda, mejor no intentarlo; la tercera: quizá el dinero no da la felicidad, pero lo que es seguro es que la felicidad no da dinero; la cuarta: quizá el dinero no da la felicidad, pero sin dinero mejor es no perder el tiempo pensando en la felicidad.”
Asimismo, Javier también nos da su opinión sobre estas cuatro respuestas improvisadas y destaca como más honesta la primera de todas ellas; estoy completamente de acuerdo con él.

¿Por qué no hacemos una prueba? Ponte delante de un espejo, empieza a hablar mal del dinero mientras intentas observarte, ¿qué tal? ¿Haces cara de cura o sablista? Es casi imposible autoanalizarse mientras se está lanzando una crítica contra algo o alguien, así pues…

“Y yo qué sé”