lunes, 23 de junio de 2008

verbena...


A la verbena le dieron gran importancia los magos y adivinos de la Edad Media, que la empleaban en filtros o elixires para avivar los fuegos de amor próximos a apagarse.

Hoy es día de verbena en Barcelona, la gran verbena, la de San Juan.

La tradición obliga a comer “cocas”, beber “cava” y a medianoche pedirle un deseo al solsticio de verano, mientras se intenta saltar una hoguera, lo más alta posible, sin quemarse o morir en el intento. Por otra parte, si se desea un amor sublime, duradero e iluminado, es preciso hacer el salto cogido de la mano de la pareja, por lo que, si ésta se niega puede ser signo de “mal agüero”.

También es noche de petardos y “petardeo”. Al mismo tiempo, es la noche en la que más promesas de amor se hacen –debido más al efecto del alcohol que a los lances de Cupido–. Es por estos motivos que es necesario salir a la calle bien protegido, tanto de cuerpo como de alma, para evitar algún que otro “accidente”.

Si he de ser sincera, a mi no me gustan nada estas fechas tan señaladas en el calendario y prefiero recluirme en el calor del hogar (esta noche la pasaré con mis padres, charlando y riendo hasta que nos cansemos). No pienso “petardear”, ni lanzar cohetes, ni siquiera intentar emular a Doña Juana de Arco para sucumbir al calor de una hoguera.

A pesar de todo, esta noche sí que pediré mi deseo estival y comeré “coca de Sant Joan” y brindaré con “cava catalán” y al llegar la medianoche espero poder saltar la hoguera del despabile y recluirme en el paraíso de mis sueños.