martes, 9 de noviembre de 2010

pieTon

Voy andando por la calle pensando en mis cosas.

De repente, el sonido del timbre de una bicicleta me despierta de mi sueño y me recuerda que solo soy un peatón que debe caminar con los cinco sentidos bien despiertos.
Presa del pánico me aparto de un salto, pues el amable ciclista ha tenido que frenar bruscamente para no atropellarme. Le estaré eternamente agradecida por esos rápidos reflejos que le han impedido arrollarme, ¡en qué estaría yo pensando!

Ya consciente de por donde ando, sigo mi camino y voy sorteando motos, skaters, ciclistas, coches del servicio público de limpieza... y evitando pisar los excrementos de perro que hay por la acera.

No sé tú pero yo me estoy planteando seriamente dejar de ser un peatón, simple y mortal; voy a hacer una recogida de firmas para que se instaure el carril viandante en toda la ciudad.