miércoles, 31 de marzo de 2010

invisibles





Hace ya algunos días que algún “graciosillo”, que quizá crea considerarse mi amigo, o tal vez algún “Ex” dolido, se dedica a colgar anuncios con mi nombre y mi número de teléfono móvil en una página de contactos.
Por lo general son anuncios algo subidos de tono con reclamo más bien sexual [no voy a profundizar aquí en el contenido de los mismos].

La cuestión es que he remitido a la susodicha página varios emails de queja, sin tener todavía ninguna noticia de ellos. Por una parte se están haciendo servir algunos datos personales míos sin mi consentimiento, cosa que España supone delito, y, por otra parte, estos anuncios y, en consecuencia, las llamadas que recibo están causándome molestias y perjuicios.

Para mi desgracia, en España no tenemos un sistema judicial lo suficientemente ágil como para que yo pueda remitir, vía internet, copia de los citados anuncios y se pueda actuar con urgencia para localizar e incriminar a los culpables, dado que este tipo de páginas guardan sus datos por un período de tiempo muy reducido…

Así pues tendré que aguantar soeces de unos cuantos salidos y, eso sí, si alguno se propasa realizar la consecuencia denuncia ante la policía.

Hay gente que realmente está muy mal de la cabeza y anda suelta por el planeta sin ningún tipo de impunidad… ¡Qué vergüenza!