sábado, 20 de diciembre de 2008

buenos modales



Hace unos días encontré una pequeña guía para comportarse correctamente en la mesa y estas son algunas normas básicas que os ayudarán a conseguirlo:

- La observación y la naturalidad serán tu “as en la manga”. ¿Qué la cosa se complica?, pues sentido común. Si te sirven unos caracoles y debes emplear unas pinzas especiales que jamás has utilizado, tienes que esperar a ver cómo lo hacen el resto; recuerda lo mal que lo pasó Julia Roberts, en Pretty Woman, por no pararse a observar.

- Los cubiertos se utilizan por este orden: desde el que está más en el extremo hasta el que se ubica en el interior. Es muy importante indicar al camarero que has terminado de comer colocándolos juntos encima del plato. Si éste fuera un reloj, los dejaríamos como si fueran las tres y cuarto. Por cierto, si los dejaras cruzados estarías indicando que el plato en cuestión no ha sido de tu agrado, así que ándate con cuidadín de lo que indican tus gestos.

- Lo de los codos encima de la mesa sigue estando prohibido, no sólo cuando la comida está servida, sino también antes y después. Y lo absolutamente inadmisible es meterle los codos en la cara a tu vecino de mesa cuando estés cortando la carne o el pescado para comértelos; procura respetar siempre el espacio de los demás comensales.

- Si te manchas y el desperfecto no es muy notorio, evita solicitar un producto que elimine los lamparones, puesto que el olor será molesto para los demás comensales. Además, este tipo de productos tienen contenidos altamente alérgenos que podrían provocar una ola masiva de estornudos.

- Dar las gracias al camarero cada vez que te llena la copa es absurdo. Con que se lo indiques la primera vez mediante un gesto será suficiente, tampoco hay que pasarse de educados.

- Es obligatorio limpiarse la boca antes de beber e imprescindible y muy recomendable hacerlo con la servilleta (que siempre estará doblada por la mitad sobre las piernas); las manchas en la copa son de muy mal gusto y en las mangas no tienen perdón.

- No juegues con el pan y jamás solicites palillos. Procura llevar siempre contigo hilo dental para posibles contratiempos y úsalo siempre en privado, nadie tiene porque contemplar el espectáculo de ver cómo te aseas la boca.

- Si no te gusta el plato que te ofrecen, pide que no te lo sirvan y espera a que te den una alternativa. Si no hubiera ninguna alternativa, espera al siguiente plato pacientemente; sobre todo, no juegues con el pan ni con los cubiertos mientras esperas.

- Nada de enzarzarse en conversaciones polémicas que llamen excesivamente la atención, los trapos sucios se airean en casita y las discusiones se dejan para algún bar con más ruido.

- Y un último consejo: el buen comensal no sólo observará estas normas en el mejor restaurante, los buenos modales son un aliño imprescindible en cualquier mesa.

Así pues, si te invito a comer o cenar en mi casa, por favor, demuéstrame que eres educado/a y que tus progenitores no echaron en saco roto el tiempo dedicado a tu educación.