sábado, 28 de febrero de 2009

cómo cambian los tiempos



Esta semana, cenando con unos amigos, me di cuenta de como han cambiado los tiempos.

Entre risas y comentarios, sobre una película que acabábamos de ver, salió a colación el tema de la prostitución y de cómo ésta representaba la esclavitud de unos cuantos seres humanos.

La cuestión es que, para variar cuando salen este tipo de temas, la conversación desvarió y acabamos haciendo alusiones a la prostitución masculina [menos conocida o admitida que la femenina pero no menos importante que ésta].

Y recordando risas y comentarios varios, mientras escucho a Christina Rosenvinge, una canción me hace pensar en esa gran masa de mujeres que son los “segundos platos” de muchos maridos insatisfechos o de muchos hombres inconstantes.

Es curioso que a las mujeres que mantienen relaciones con hombres comprometidos se las considere “amantes” y a los hombres que ejercen ese mismo papel se les llame simplemente “gigolós”.

La sociedad admite que la mujer deba someterse al deseo del hombre y que eso lo haga con “todo el amor del mundo”, mientras que los hombres solo lo hacen por dinero, regalos o favores [de hecho la traducción o definición de gigoló es la de "joven que se prostituye con mujeres mayores por dinero o regalos]. Así pues, se deduce que las mujeres hacemos las cosas “por amor al arte” y los hombres “por interés” y por esa misma razón existen todavía diferencias entre ambos sexos.

Por suerte, cada vez son más las mujeres que luchan por ellas mismas y que defienden más cosas por su propio “interés”.

Por suerte, las mujeres hablan cada vez más alto y sin menos miedo.

Por suerte, los tiempos cambian y todos nos “igualamos”.

domingo, 1 de febrero de 2009

escritores



Hace bastantes años escribí un cuento de niños para presentarlo a un concurso. Puse ilusión y empeño en la labor, no por el hecho de ganar sino por el placer de crear algo que fuera mío. El cuento en cuestión se convirtió en mi peor pesadilla, pues no lograba darle la forma que deseaba y los diálogos me quedaron bastante “sosos”.

Presenté mi cuento y un par de meses después recibí una carta de la editorial indicándome que ni siquiera había sido seleccionado para participar en el concurso, así que os podéis imaginar mi decepción y frustración.
Durante mucho tiempo aparqué la escritura, pues creía no estar hecha para este tipo de comunicación.

Sin embargo hoy he podido comprobar eso de que la alegría se manifiesta en el plexo solar [uno de los chacras energéticos de nuestro cuerpo y el lugar que hay que entrenar para ser más feliz, casi nada!].

Hace unos días respondí a una pregunta, formulada en un dominical de tirada nacional, y además planteé una nueva. Pues bien, hoy he podido no solo leer mi respuesta publicada en ese dominical sino también la nueva pregunta que planteé.

Dicen que todo llega a su debido tiempo y recompensa a aquel que sabe esperar, aunque también es cierto que los pequeños detalles son los que hacen la vida mucho más plena.